domingo, 21 de septiembre de 2014

Puede ser.

No sé si habéis seguido el caso de la parricida de Pilas, la pasada semana el jurado popular la encontró culpable de matar a dos de sus hijos nada más parir. Después de matarlos los metió en un congelador. El primero de los niños no se sabe cuándo nació, se baraja que fue a partir de 2002, el segundo en 2011. Se enfrenta a una pena que rondará los cuarenta años.

Su pobre marido está desolado, tan desolado e indignado está, que ha ejercido de acusación particular y se lo han permitido. El pobre nada sabía de todo esto, ha sido un jarro de agua fría sobre su nido de amor.

¿Es creíble que el marido nada supiera? A mí no me lo parece. Sinceramente me parece inconcebible. Una casa es un espacio demasiado pequeño como para poder ocultar un embarazo, menos aún dos. ¿Acaso no veía a su mujer mientras esta se duchaba o cuando se vestía? ¿No tenía relaciones con ella? La mayoría de los matrimonios comparten habitación y cama. ¿Cómo no pudo ver un aumento de peso de unos doce kilos acotado a una sola zona del cuerpo y en un corto espacio de tiempo?



Lo del congelador también me parece inconcebible. Desde hace unos diez años había un cuerpo en el congelador y nadie se dio cuenta. ¿Nadie abría ese congelador más que ella, ni siquiera para buscar un helado?

Se da la circunstancia de que el marido era un maltratador. Un tipo cerrado y básico, que destrozaba mobiliario en sus habituales rabietas.

Pero según el fiscal y el juez, el marido es una víctima, nada sabía y nada tenía porque saber. Estamos viendo una deformada versión de la esposa idiota, en este caso es el marido idiota. Mato veía los cochazos en su garaje, veía los viajes a todo lujo que hacía junto a su marido, veía el lujo y ostentación con que se hacían las celebraciones familiares, veía la gran cantidad de dinero que entraba en el banco, veía la casa que su marido había comprado a la familia. ¿Y pensaba que todo eso salía del sueldo de un concejal de pueblo? ¿No se le ocurrió preguntar de dónde salía ese dinero?


En fin, todo puede ser. Si un juez dice que Mato nada tiene que ver con lo que hizo su marido y que no tenía por qué saber el sueldo de un concejal, pese a trabajar en lo mismo que su marido. También puede ser que el marido de la parricida nada supiera de esos pobres niños. Pueden ser ambas cosas. ¿No?

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