viernes, 8 de agosto de 2014

Es verano.

Rajoy ha dicho que no sabe de dónde ha salido eso de que los curas iban a pagar el traslado del infectado, que es un debate absurdo. Mejor no digo lo que he pensado al escucharle, solo decir que no tienen vergüenza ni saben lo que es. Es que no les duran las mentiras ni un día ya. Por cierto, la mentira de las exportaciones (una de las primeras y por tanto de las más duraderas) se les cae mes a mes. Hoy han salido los datos de competitividad exterior del primer semestre y son desoladores, hemos perdido competitividad con todo el mundo, imaginaros cuando se añadan los efectos del embargo a Rusia, que por arte de incapacidad se ha convertido en embargo de Rusia y nos va a joder pero bien.

De todas formas a Rajoy poco le importa que el embargo ruso arruine a los agricultores, mientras los patronos del IBEX sigan ganando dinero, a Rajoy le da igual todo lo demás.

Hoy estaba leyendo la noticia del aniversario del lanzamiento de la bomba atómica y me ha dado la impresión de que lo peor siempre pasa en verano. En verano empezó la segunda guerra mundial, en verano tuvo lugar el golpe de estado fascista en España y en verano lanzaron la primera bomba atómica sobre población civil.

Dice la historia que fueron los lanzamientos de las bombas atómicas los que obligaron a Japón a rendirse. Pero hay documentos que dicen que los japoneses ya se habían rendido antes de los lanzamientos y por lo tanto, que las bombas se lanzaron por intereses estratégicos.

Para impresionar a los rusos y para ver la efectividad real de las bombas, para eso las lanzaron. Vemos pues que trescientas mil personas tienen un escaso valor para algunos mandatarios, valen lo mismo que un golpe en una mesa.



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